La profesión Veterinaria

Hace unos días una chica de 14 años me enviaba esta pregunta. Rompiendo un poco el patrón de la página decido publicarla, pues creo que puede ser útil para otros jóvenes que estén pensando en escoger esta carrera. Si alguno tiene alguna otra duda o pregunta estaré encanta de ayudarle.

Hola mi nombre es Laura. Lo que ocurre es que en mi colegio tengo que mandar unas preguntas a una persona que estudió lo que queremos, así que te voy a preguntar;




¿Por qué estudiaste veterinaria?

Desde niña tuve claro que quería ser Veterinaria. Me gustan los animales y siempre tuve mucho interés en saber de todo sobre ellos y, con el tiempo, quise aprender como cuidarlos, curarlos y hacerlos felices.

¿Cual es tu animal favorito?

Sin duda el perro. Aunque me gustan los animales en general, nunca he encontrado en ningún otro la fidelidad, dedicación, amor y cariño que un perro te da.

¿Qué es lo que más te gusta de ser veterinaria?

yoperro
2010

Lo mejor son los finales felices. Sobre todo cuándo el camino hasta lograrlo ha sido difícil. Cuando llega a la consulta un perro especialmente grave o enfermo y después de días de dedicación y cuidados acaba yéndose con sus dueños sano y feliz te sientes plenamente satisfecha con tu trabajo.

¿Qué es lo peor de ser veterinaria? 

Desgraciadamente durante estos últimos años trabajando he ido dándome cuenta de que la profesión también tiene su parte negativa. En gran parte se debe a qué, a diferencia de en otras profesiones, en la nuestra el paciente no es el mismo que el cliente. El paciente es el animal pero el cliente es el dueño, lo que muchas veces acaba siendo un problema. Pocas veces mientras eres estudiante (y te imaginas poniendo tratamientos y curando animales) te das cuenta de que a veces el problema lo pone el dueño y no el animal o tus aptitudes, y de que a menudo tienes que convencer a los dueños de lo que es mejor para su mascota o tratar de concienciarlos para que hagan lo que deben por sus animales. Este intermediario (el dueño) acaba dificultando tu trabajo y perjudicando a su mascota.

Así, me he encontrado con cosas tan surrealistas como dueños que quieren deshacerse de sus perros porque tienen pulgas (con lo fácil que es solucionarlo) o porque sueltan mucho pelo. También coincidí con una dueña que se quejaba de que su perro lloriqueaba mucho todo el día. Le hicimos una radiografía y descubrimos que tenía mucho gas en el intestino por lo que, según parecía, serían estos gases los causantes de las molestias del pobre perrito. Los días siguientes tratamos de buscar soluciones con el tratamiento oportuno, pero mientras el perro seguía incómodo y la dueña acabó diciéndonos que prefería deshacerse de él, pues estaba harta de oírlo quejarse. Otra vez un dueño acudió a la consulta con un perro al que al parecer había disparado un vecino con el que solía tener problemas. Cuándo hicimos una radiografía para confirmarlo vimos que no sólo tenía la bala procedente de ese disparo, si no otras tres antiguas con las heridas de entrada ya cicatrizadas. Cuando le comentamos estos hallazgos y le indicamos lo que sería oportuno hacer para solucionarlo dijo que de ninguna manera, que no pensaba gastar el dinero en el perro y que no pasaba nada por que se quedara con las balas dentro.

Con esto no quiero echarte atrás en tu idea de estudiar Veterinaria. Todo lo contrario, te animo a seguir adelante, pues es una profesión muy bonita y, la mayor parte de las veces, muy gratificante. Si te comento la parte negativa es para evitar que el día de mañana, y al igual que me pasó a mi, estos casos te cojan por sorpresa, porque te sentirás rabiosa e impotente al ver que muchas veces tienes en tu mano la solución o la cura para un animal pero que su dueño no quiere colaborar. Es duro cuando te encuentras con esto.  Sobre todo cuando te das cuenta de que no puedes hacer nada para solucionarlo. Por imposible que te parezca e injusto que sea, cada dueño es libre de hacer con su mascota lo que considere oportuno. Hay dueños que no merecen serlo, que no deberían serlo, pero lo son y desgraciadamente no podrás hacer nada para evitarlo. Me costó muchos disgustos y frustración darme cuenta de esto, puedes querer a los animales, cuidarlos y curarlos, pero nunca podrás cambiar a la gente, y no puedes dar tu ayuda a quién no quiere que se la des.

Para no dejarte con este mal sabor de boca decirte que la mayoría de dueños quieren de verdad a sus mascotas. Se preocupan de que estas estén sanas y felices. Cuando ves salir por la puerta a una mascota feliz y un dueño satisfecho y agradecido por tu trabajo te olvidas, por lo menos durante un rato, del otro tipo de dueños.

 

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