El altruismo Veterinario

Esta es una entrada más personal de lo habitual en este Blog (en el que suelo responder Consultas Veterinarias), y es posible que no todo el mundo esté de acuerdo (admito crítica y debate), pero estoy segura de que todos, o prácticamente todos los Veterinarios, si lo estarán.

Me gustaría abordar el escabroso tema del altruismo Veterinario, de cómo tan tan a menudo se espera que los Veterinarios, trabajemos, mediquemos u opinemos de forma absolutamente gratuita y desinteresada. Sé que pensaréis, esto pasa en muchas profesiones, si, pero creo que en esta es de las que más, pues la gente se escuda en el tan repetido “si te gustan los animales, deberías ayudar, aunque no cobres” o, “si no te da pena, no sé porque estudiaste esta carrera“, “si realmente fueses un buen Veterinari@, amante de los animales y de tu profesión, entenderías que no tengo dinero y me atenderías sin cobrar“. Pues precisamente si un Veterinario ama su profesión y quiere vivir de ello no PUEDE (no es que no quiera) ayudar. Porque como se trata de su PROFESIÓN y no de su hobby, NECESITA cobrar, porque vive de ello.

Hay muchas personas, cuya labor apoyo y admiro profundamente; protectoras, refugios, particulares… Que realizan una labor a favor de los animales de manera voluntaria y sin beneficios económicos. La gran diferencia, es que estas personas, tienen otra fuente de ingresos, un trabajo que cubre sus necesidades vitales. En el caso del Veterinario, los animales son su trabajo, su UNICA fuente de ingresos.

Yo, sinceramente , no me imagino llegando con mi bebé a la consulta de un pediatra privado y diciéndole; “te gusta tu profesión, y los niños se entiende, por ello pretendo que me atiendas gratis“. Tampoco protestaré si por echarle un vistazo general y pesarla me cobra 50€. Tampoco pretenderé que mi dentista me empaste una muela y a la hora de pagar quejarme por el precio tan elevado del servicio, si total, solo le llevó 15 minutos, y al fin y al cabo hace eso por qué le gusta. Ni voy a una nutricionista, a hablar sobre mi plan de comidas semanales, y al salir me sorprendo, “¿vas a cobrarme por esto? ¡Si no me hiciste nada!” Ni se me ocurre llegar a una peluquería diciendo, “¡mira que pelos! No tengo dinero pero necesito por favor que me ayudes porque así no se puede ir por la vida” (entiéndase por favor la ironía, sé que no es comparable). “Total, que te cuesta, si a ti te gusta peinar, ¿no? Por eso te hiciste peluquera“. Suena ridículo, ¿verdad? Pues esta es la clase de cosas que te encuentras a diario en la clínica, tu lugar de trabajo.

Yo me considero una persona empática, soy capaz de ponerme en el lugar de los demás, me gustan los animales ( y la gente) y no me gusta ver sufrir ni a unos ni a otros. Pero los Veterinarios tenemos nuestra vida, nuestra casa, nuestras familias, que se mantienen con lo que sacamos de nuestro amor por los animales. Creo que todos los Veterinarios fuimos niños que recogíamos animalitos sucios y desvalidos y nos presentábamos con ellos en casa, suplicando la compasión de nuestros padres con ojillos de pena. Todos alimentábamos a los animales que mendigaban por las calles y les hacíamos caricias compasivas pensando, si yo pudiera te cuidaría para siempre. Yo incluso llegué a presentarme con mis primos y un gatito recogido de la calle en una clínica Veterinaria de mi pueblo, suplicando su ayuda, es más, la Veterinaria nos ayudó en lo que pudo, sonriente y paciente, desde aquí mi agradecimiento. Pero luego creces y llega la vida real, y no todo es tan bonito, los niños con su inocencia, no pueden entender lo que creo que deberían entender los adultos. No puedes presentarte en una clínica y exigir (que muchas veces no se pide, se exige) atención a tu mascota, diciendo que no puedes pagarlo, que los Veterinarios son muy caros y que somos todos unos timadores. Es verdad que los servicios Veterinarios no son baratos, pero también es verdad que nosotros tenemos que pagar por cada servicio un 21% de IVA. Y que, el que yo creo es uno de los puntos fundamentales, estamos acostumbrados a nuestra sanidad pública, por lo que muchas veces desconocemos el precios de consultas y trabajos médicos. Por otro lado a nadie le parecen caros (o aunque lo parezca no se suelen poner en duda ni protestar), los 50€ del pediatra, el dentista o el oculista.

Y por último, aunque creo que lo más importante, tener una mascota no es un derecho, es una responsabilidad. Los animales necesitan atención y cuidados, vacunas, comida, higiene y Veterinarios cuando algo les pasa, cuando te haces cargo de uno, has de plantearte si puedes ofrecerle todo lo que necesita, o si por el contrario va a ser otro el responsable de tu (mala) decisión, y ya no solo me refiero al Veterinario si no a que, muchos animales en perreras y protectoras fueron abandonados a su suerte por dueños que no pudieron hacerse cargo de sus gastos (médicos, alimenticios, gestaciones indeseadas…).

Hay gente que se acerca a la clínica con un animal encontrado en la calle y muy necesitado. Te pide tu ayuda e incluso exige que te quedes con el albergándolo en tu clínica (todo ello gratis, claro). Esto podría admitirse (de hecho en el fondo te mueres por hacerlo) , en primer lugar, si eres el dueño, y no un empleado, y en segundo, si fuese una cosa puntual. Pero no, pasa demasiado a menudo. La idea del “rescatador” es que tú te hagas cargo de su “buena obra”, y volver a su trabajo y obligaciones, sintiéndose genial por haber salvado la vida a un animal. Pero, ¿quién hizo realmente la buena obra? Recogiste un animal, si, pero en lugar de hacerte cargo tanto de cuidarlo como de sus gastos económicos, escurriste el bulto pasándoselo al Veterinario (que gastará en él su tiempo y dinero) y encima, (el muy pesetero) no quería hacerse cargo, hay que ver.

Iria Bellas. Licenciada en Veterinaria.

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